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Crónica: Las cartas que delataron los secretos de un fantasma


Desde que era solo un colegial a William Betancur lo han fascinado los fantasmas. Además es la cuarta generación que administra la Funeraria Betancur, en cuyo interior se trama un proyecto nada  corriente.


El correo electrónico entró en su bandeja a la medianoche del 17 de septiembre de 2015. Ese día fue monótono. Un par de entierros de mascotas; ajustar algunas cuentas de atrasados clientes con su cuota funeraria. Al mediodía, William Betancur vio con horror en las noticias el impacto de un terremoto en Chile de 8.4 en la escala de Richter. Su oficina, abigarrada de objetos de todos los rincones del mundo, tenía ese ambiente tranquilo donde se escucha solo el teléfono y el ruino de los dedos sobre el teclado. Así que cuento leyó a la mañana siguiente la inquietante carta de la mujer, este orden mecánico desapareció: un fantasma había plasmado sobre la madera, su vivo retrato.

William Betancur le comentó fascinado el caso a su hermana Mercedes, sentada en un escritorio frente al suyo, oculta detrás de sus lentes. Ella aprobó con fascinación y le pidió más detalles. Finalmente ambos advirtieron que eran más las dudas que las certezas, a pesar del esfuerzo de la mujer por ofrecer un panorama del fantasma que desde hacía 33 días la tenía al borde de un ataque de nervios, en un apartamento de lujo en el barrio El Poblado.

Leyó:


Buenas noches

Doctor

William Betancur

Mi nombre es Emperatriz Agudelo, soy ingeniera de *** de la Universidad Eafit. El motivo por el cual me dirijo a usted es para contarle la situación por la que está pasando mi familia. El día 16 de agosto murió mi padre, el señor ***. La muerte de él ha sido muy dura para toda la familia ya que fue inesperada: murió el 13 de agosto en el Instituto Neurológico de Antioquia.

Le escribo ya que alguien me comentó que ustedes manejan un programa para ayudar a personas que tienen seres queridos que han fallecido y queremos ayudarlos a trascender. Para el caso de mi padre estamos muy preocupados ya que se nos ha manifestado muchísimo en la casa, lo hemos escuchado hacer ruidos en diferentes partes.

El lunes de esta semana en el estudio (biblioteca), donde él permanecía el mayor tiempo, apareció grabada la imagen de él en la madera y desde entonces no se ha borrado. Nosotros creemos que él está tratando de comunicarse con nosotros y no hemos podido establecer qué es lo que quiere. Lo que más desea la familia es poderlo ayudar a trascender y que no se quede perdido sin encontrar la luz. Pero la verdad no sabemos cómo hacerlo. En varias ocasiones, incluso, hemos celebrado misas, pero con esto aún no se ha logrado nada.

Le cuento que toda esta situación también me tiene muy afectada, ya que siempre he sido una persona muy nerviosa y se me ha manifestado la mayoría de las veces a mí y esto me ha causado un gran desorden en el sistema nervioso a tal punto que tuve que acudir a un psiquiatra y actualmente me están tratando con droga energética.

Le solicito su ayuda para que nos indique qué debemos hacer.

Mis datos de contacto son: ***

Se ajustó los lentes. Leyó dos veces más la carta en su PC y le escribió a la mujer que llamaremos Emperatriz Agudelo para guardar su identidad. 
Comenzó su respuesta de la misma manera como lo había hecho con otros casos, pues cartas referentes a hechos sobrenaturales le llegaban de todas partes, algunas desde México, Panamá, Chile o Argentina, algunas meticulosas, otras vagas, otras desesperadas. Guiado por una intuición secreta, era necesario hacer las preguntas pertinentes y llevar los casos con juicio sin que los asuntos de su funeraria desviaran demasiado su atención.

Pero con este caso tuvo un presentimiento instantáneo.

En sus 30 años persiguiendo, investigando, clasificando y recopilando evidencia sobre fantasmas, era la primera vez que un difunto dibujaba su rostro sobre la madera de modo tan particular. Betancur tiene hoy en su computador cerca de 700 registros de posibles evidencias fantasmales. Cualquiera pensaría que Antioquia (porque su búsqueda lo ha llevado a los rincones más apartados del departamento) está plagada de espíritus en vela que atormentan. Pero esta cifra es fácil cuando llevas dirigiendo una funeraria hace 20 años con una historia que comenzó en 1912, cuando el tatarabuelo Leonardo Betancur la fundó en el corregimiento de San Antonio de Prado, por entonces un caserío de fincas que daban paso a una Medellín de 70 mil habitantes.

William Betancur asegura hoy que la funeraria, que maneja con tres hermanos más, es la única en el país que se interesa en los fantasmas seriamente. Más allá de la superchería, ha tomado las apariciones como manifestaciones incontrovertibles. Y el objetivo de su trabajo es claro: por medio de ritos católicos calmar las manifestaciones “cerrando sus puertas a este mundo”.

William Betancur escribió ansioso por saber más detalles:

Hola, por encima de Dios no hay nadie.

Vamos a pedirle a Dios por su señor padre.

Nosotros no cobramos nada, es bueno aclarar esto desde el principio.

Quisiera ampliación: ¿Dónde lo has visto? ¿Cuándo lo ves señala algo? ¿Mira hacia alguna parte en especial? ¿En la biblioteca hay alguna colección que él haya realizado?

Recomendaría también buscar bien en la biblioteca y dentro de los libros, por arriba y por debajo de los anaqueles. Busca algún papel sobre, testamento, nota bancaria, seguro de vida… fotos…

¿La imagen es grabada o quemada? ¿Es como si se hubiera realizado con algo como un destornillador?

Y ¿Los ruidos son en qué áreas… se ven luces? ¿Qué tipos de ruidos son? ¿Cómo abriendo algo? ¿Cómo excavando?

TAMBIEN TE PIDO, si puedes, realizar una oración por nosotros y por un proyecto internacional que está demorado.

Me cuentas.

Cordialmente:

William Betancur.

El 28 de septiembre siguiente a las 7:02 de la noche, William Betancur recibió las esperadas respuestas. Esta historia es una de sus preferidas, junto con su primera escabrosa experiencia: cuando apenas se consideraba un novato en este asunto (no tendría más de 30 años, hoy tiene 54) de “ayudar a abrir las puertas para que los fantasmas regresen a su cuarta dimensión”, ingresó a una vivienda en bahareque en el barrio Las Américas. Cruzó la sala de estar y se quedó al borde de un patio interior que daba paso a la noche, con los dueños de casa. De algún lugar algo saltó sobre el tejado, recorrió rápidamente un tramo imposible de señalar, saltó al patio interior como una sombra, ingresó a un cuarto y cerró con un golpe seco la puerta de doble ala. Lo último que se escuchó, tras un silencio erizado, fue el metálico sonido del cerrojo. La única evidencia que quedó de aquella noche es el recuerdo que no deja de alimentar la fascinación de Betancur por los fantasmas. Él nunca volvió allí por respeto.

Desde entonces se propuso un proyecto: crear una fuente patrimonial de los fantasmas de Medellín. En su computador guarda miles de fotos y videos: los Expedientes X criollos: videos con sombras movedizas, registros sonoros de voces de ultratumba, de ruidos de cosas que se rompen sin romperse, espectros cuyas siluetas se definen en ventanas y espejos, además de algunas fotos que registran lo que él considera la evidencia sólida de un “más allá”, burbujas en cuyo interior se dibujan rostros, cuya captación es difícil. Estas certezas no se pueden ventilar en internet porque el asunto está cubierto por un tabú que la sociedad se ha encargado de estigmatizar como demoniaco. Las familias atemorizadas que acuden a su ayuda saben que su fantasma debe permanecer en el anonimato para no caer en la impudicia social.

William Betancur, creyente católico como lo fue su padre, quien murió en 1996 transfiriéndole una empresa con una docena de distinciones, algunas de ellas de instituciones del gobierno, hizo la respectiva oración prometida al padre de Emperatriz y lo encomendó a sus santos para que lo que quisiera decirle a sus familiares fuera rápido y sin tormento. Una ayuda inapreciable. La raíz de sus reflexiones sobre estos casos llegaron a la conclusión de que el cielo y el infierno, al contrario de lo que muchos creen, siguen deshabitados, ya que no se ha dado la segunda llegada de Jesús, cuando se “juzgarán a los vivos y a los muertos”.

A continuación el segundo correo de Emperatriz con las respuestas:

Doctor William, respecto a sus preguntas:

No lo he visto físicamente, solo la imagen que le cuento que está en la madera de la biblioteca. Se ve todo el rostro de él plasmado, se ven sus ojos, su boca, su nariz (su rostro completo). Respecto a lo de la colección, pues están todos los libros con los que él interactuaba todo el tiempo y era su lugar preferido de trabajo.

Ya hicimos el trabajo de mirar bien toda la biblioteca y encontramos un papel muy importante del apartamento ya que solo lo compramos hace cinco meses.
La imagen grabada no está quemada, es completamente lisa. Si usted desea lo puedo invitar a mi casa para que la aprecie personalmente. Si desea yo lo puedo recoger. La imagen se ve perfecta desde el día que le escribí.

El día 19 de septiembre trajimos un sacerdote e hicimos una misa con toda la familia. El padre nos dijo que esta manifestación de la imagen es algo muy divino y es obra de Dios. Es como un regalo de él para con nosotros para decirnos cuánto nos ama y que siempre estará a nuestro lado.

Respecto a los ruidos ya no hemos vuelto a sentir nada. En realidad yo era la única persona que los escuchaba, esos mismo que usted me describió, eran como si estuvieran abriendo algo, rosando algo. Y en el lugar donde sentí el mayor ruido ya encontramos una plata que él tenía guardada.

En cuanto a mi aún me encuentro muy nerviosa. Aún no estoy en capacidad ni quiera de dormir sola. Todavía estoy juiciosa tomando la droga.

Mil gracias por su interés.

¿El caso parecía resolverse así no más? William Betancur pensaba visitar la casa y llevar a cabo sus propias pesquisas, como lo había hecho cientos de veces en otras casas, equipado con su cámara HD, una camándula, una capucha (que no siempre utilizaba) y su brújula, el artefacto que le indica en qué dirección se encuentra la presencia. Una vez detectada esta, nervioso con sus acompañantes por el ambiente viciado, procede a formular preguntas y a orar. Lo peor ocurre, afirma William Betancur, cuando el muerto no sabe que está muerto.

En este caso un presentimiento le dictaba que faltaba por encontrar algo en la casa. Era su cualidad secreta, intuir piezas faltantes. También percibía con temor que la mujer estaba a punto de acabar con el asunto, ya que los ruidos cesaron, se halló un documento importante además de una suma de dinero. Los casos con los fantasmas no se resuelven como si fueran crímenes: se van cerrando, condicionando las acciones de quienes rodean directa o indirectamente al fantasma, afirma Betancur. Eso explicaría por qué ella nunca envió fotografías de la imagen grabada en la madera, y porque latía en el corazón de Betancur la idea de que algo faltaba.  

Se apresuró a escribir:

Bueno, ya se le pidió a Dios. Se hizo la tarea encontrando el dinero y el seguro. Creo que todavía hay algo por encontrar. El ruido era posiblemente el dinero. Con la póliza de seguro debió de generar también ruidos. El ruido rosando algo pienso que puede ser otra cosa, que el difunto quiere decir algo más, así como con la imagen. Voy a ver qué me ilumina Dios.

¿El sacerdote que fue a tu casa es exorcista? ¿Tu señor padre fue cremado?
Escribió la pregunta que más lo inquietaba:

¿A partir del momento en que te escribí desaparecieron los ruidos?
Y continuó:

Normalmente cuando una presencia plasma una imagen es porque se está enfrentando a algo y eso hay que verificarlo. ¿Hay olores raros, quizás a azufre?

Luego de este mensaje la mujer comenzó a responder de manera corta, reticente y cortante. William Betancur le puso varias citas pero nunca fue. No hizo ninguna llamada. No puso ningún mensaje al celular y nunca lo contestó. Nunca llegó a la oficina para llevarlo a su casa y ver la imagen sobre la madera. Es como si poco a poco la tierra se la fuera tragando. Consideró la posibilidad de haber sido burlado, pero era imposible, algo dentro le dictaba que este caso era real y quería documentarlo, clasificarlo y guardarlo en su computador como un pequeño tesoro. Pero las posibilidades eran pocas. Cabía la posibilidad, sin embargo, de que Emperatriz haya encontrado algo que era mejor mantener en silencio.

Finalmente decidió recomendarle, sin esperar una respuesta, instalar una Virgen en la casa. Ella respondió el 7 de octubre:

Buenas noches,

William, te cuento que el día de hoy acabamos de poner la imagen de la Virgen bendita. Ya se regó toda la casa con agua exorcizada y el sacerdote también nos regaló una camándula vendita. Hasta el momento no hemos vuelto a encontrar nada anormal. No se ha vuelto a sentir nada.
Gracias.

Ella nunca volvió a responder, pero cartas y personas angustiadas siguen llegando hasta su oficina.

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