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Mostrando entradas de mayo, 2015

Los caminos del amor lésbico, cuando los celos juegan a decir mentiras

¿Sabes la última ley de Einstein? El amor se convierte en energía.
S. Vizinczey.
Por: Pompilio Peña M.
…El café de artistas es una versión frenética de los cuadros de Willem Hofhuizen. Jovencitas se citan allí y luego se pierden en los hotelitos de la carrara 43, de pequeños cuartos sin agua caliente y radios descompuestas. La mayoría son estudiantes de artes plásticas, pues a menudo cargan instalaciones y lienzos llenos de trazos obscenos: siluetas femeninas que se besan abrazadas, mujeres desnudas en la intimidad de la cama, sensuales y de largas espaldas; esbeltas manos, apetitosos y apretados muslos sobre sábanas tersas. Lo agradable del sitio es que dispone de mesas sobre la acera y a una vía ciega, y bajo un roble que acuna a la luna en un marco de ramas marchitas. El servicio es discreto y la música está desintoxicada de patetismos y melancolía.
El lugar, pues, es tranquilo y sostiene una anacrónica atmósfera de cine mudo, aunque una noche atormentada de nueves sucedió algo que le c…

Crónica: Un vuelo sin alas en la macha por la marihuana en Medellín, de cómo una mata disuelve diferencias

Por: Pompilio Peña M. Fotos: Daniel Vergara Duque ***
10:30 a.m.
Tráfico lento y ruidoso. Mucho sol, poca sombra.

-Hay un man conspirando en el teatro.

La respuesta me la dio un joven rapero marginal con su mano izquierda en frente de sus ojos lunáticos, mientras molía un moño de mata de marihuana. Yo no le había preguntado el origen de la hierba, sino cómo la pasaba rodeado de tanto cofrade vicioso. Estaba feliz, sin duda: me lo decía su ansiedad y una fugitiva sonrisa que se repetía en el rostro de todos los que, como él, bajo la sombra inútil de los árboles de la Av. La Playa, elaboraban su dosis de narcótico.

La palabra conspirando de su frase me hizo caer en cuenta de dos cosas. La primera, que no solo el hombre que estaba regalando la hierba conspiraba, sino cada uno de los que estábamos allí reunidos bajo la vigilancia inepta de la Policía. O al menos así nos sentíamos. Y segundo, que su palabra no era premeditada, y sin embargo contenía una metáfora asombrosa propia del parlache de l…