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Perfil: El fotógrafo de la esperanza: Jesús Abad Colorado

Pompilio Peña Montoya 
@pompiliooo
Foto: Natalia Botero

Gracias a la adquisición de un criterio que tiene por principio la solidaridad, JesúsAbad Colorado perfiló su vocación de fotógrafo en un escenario que remueve por su barbarie. A este impulso se sumó una idea que ha guiado sus más de veinte años de profesionalidad: perder la esperanza es vivir en un infierno.

A finales de los años ochenta, siendo un estudiante, Abad  Colorado experimentó la violencia llevada a cabo por fuerzas oscuras del Estado en conjunto con narcotraficantes. Dirigentes políticos de la Unión Patriótica (U.P.), comunistas, estudiantes, profesores y gente del común comenzaron a aparecer muertos. “Fue la época en que decidí que lo mío era mostrar la realidad a través de la fotografía”.
 
El lente de su cámara se fijó en las manifestaciones, en los policías, en los políticos, en los estudiantes, en los tropeles, en la gente del común. Luego siguieron los pueblos atrapados por el miedo, las veredas más recónditas y la gente más usurpada. Desde entonces el registro que hace Abad solo tiene un fin: a través de su ejercicio periodístico, hallar la forma de que la injusticia no quede en la impunidad. Una de las víctimas de aquellos años fue el médico humanista Héctor Abad Gómez, al que Jesús Abad admiraba profundamente y cuyo asesinato le causó un dolor profundo.

Jesús Abad recuerda haber guardado las columnas de opinión de este maestro de la Universidad de Antioquia, junto a las del abogado y crítico Alberto Aguirre, dos personajes que, igual que su padre, le enseñaron “a mirar a los demás con respeto, no importando su condición”. Hoy, firme en sus pasos, Abad ha tenido la oportunidad de exponer sus fotografías en Medellín, Bogotá, Armenia, Lima, La Habana, Buenos Aires, Nueva York, entre otras ciudades.
 
Por estos mismos años de violencia, ocurriría otro hecho que marcaría su vida de reportero gráfico. Con apenas conocimientos básicos de cámara análoga, logra registrar la visita a la Universidad de Antioquia de dos importantes políticos del país: el ex guerrillero del M-19 Carlos Pizarro, y el miembro de la U.P. Bernardo Jaramillo. Los retratos de estos hombres fueron expuestos en una clase de fotografía donde todos los alumnos tenían que mostrar sus logros en el dominio del revelado. Mientras sus compañeros exhibían sobre la pared fotografías de cualquier objeto, Jesús Abad mostraba los retratos de dos ex candidatos a la presidencia asesinados a sangre fría un par de meses atrás.

 “Todos estos hechos definieron mi carácter. Luego trabajé por nueve años en El Colombiano hasta que decidí trabajar como independiente, y viajar por todo el país registrando los pueblos acallados por la distancia, maltratados por las fuerzas insurgentes y olvidados por el Estado”, afirma Abad con una voz sin titubeos y llena de carácter, la misma que utiliza hoy en día, a sus 43 años, en los conversatorios a los que es invitado para hablar sobre su experiencia en el cubrimiento del conflicto armado. Allí habla de que no sólo la guerrilla, los paramilitares y el Ejército son el mal del país, sino también cierta alta clase social que no da oportunidades a los más necesitados. Y este hecho lo indigna, es por ello que, simbólicamente, enfoca con el ojo izquierdo, porque está más cerca del corazón, más cerca de la esperanza.


En la actualidad, Abad Colorado
 publica trabajos en las revistas Semana y Número, en algún periódico, o es llamado por Naciones Unidas o Médicos Sin Fronteras para que trabaje en algún proyecto con ellos. Eso sí, siempre está pendiente de sacar un tiempo para compartir con su amada familia, y las flores de su jardín.






Publicado, perfil publicado en el libro: Espíritus Libros, de la Universidad de Antioquia.



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