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Perfil a un cronista: Pedro Nel Valencia


Por: Pompilio Peña M.
Pompiliooo@gmail.com
@pompiliooo

Según él, lo que hace a un buen cronista es su instinto aventurero mezclado con una generosa dosis de amor por las letras. Con estas ideas, hasta hace un par de años, fue editor en España de un periódico para latinos que llegó a tener 430 mil lectores. El nombre del semanario era Latino, y ocupó el puesto quince entre los periódicos más leídos de la península Ibérica. Esta fue una realidad que a Pedro Nel Valencia no se le pasó por la mente cuando arribó a España a finales del 2001, para vivir como inmigrante. Allí estuvo diez años, cuatro de ellos indocumentado, trabajando a veces como portero, a veces como cronista.



Hoy no está en Madrid. Ni en El Peñol, el pueblo “roñoso” donde nació y a donde, seguramente, volverá. Se encuentra en la calurosa Montería, como jefe de redacción de El Meridiano deCórdoba, donde ya había estado a finales de los noventa. Regresó a Colombia por achaques de nostalgia, razones muy distintas al hastío por la violencia que lo hicieron viajar a España diez años atrás. “Me fui del país, entre otras cosas, porque no me gustó la autocensura que teníamos los periodistas, por los intereses económicos y políticos de los medios”, afirma Pedro Nel, a quien lo que más le dolió, al momento de partir, fue dejar a su hijo. “Ya que estoy de nuevo en Colombia, veo que la situación es la misma, pero al menos estoy cerca de los míos”, puntualiza con humor.



Pedro Nel hoy tiene 56 años, una mirada calculadora y un humor trágico. Dicen quienes lo conocieron hace unos quince años que ahora tiene un carácter calmado, en contraste con el perfil de regidor que siempre lo caracterizó. Lo que sí no ha cambiado es su manía por la lectura y su incontenible deseo de crear tertulias literarias, ya que su memoria guarda una enciclopédica lista de escritores de todos los tiempos. En ocasiones, cuando cree estar solo, canta cortas estrofas de boleros sobre amores fugaces. “Nuestro folclor simple y profundo, eso también me hacía falta de Colombia”, dice.



Extraña sus días de reportero raso, sobre todo cuando trabajaba para El Mundo, y Darío Arizmendi lo tenía como su cronista de cabecera y lo enviaba a cubrir todo tipo de acontecimientos a lo largo del país: que Armero, que la visita del Papa, que una masacre en Magdalena... “En ese tiempo se juntaron dos cosas maravillosas: viajar y escribir. Lo que más me gustaba era redactar crónica roja”, afirma Pedro Nel.



En aquellos años de periodista, exploró todas las posibilidades que brinda el reportaje y adoptó su lenguaje directo. De esta experiencia, quedó un libro de crónicas que bellamente tituló Días de fuego. Fuera de El Mundo, Pedro Nel fue el director regional de El Tiempo, a finales de los ochenta, para Antioquia, Córdoba y Chocó, y estuvo en La Hoja como jefe de redacción. En 1984, ganó el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, y posteriormente fue finalista del Premio CPB. El escritor y periodista Daniel Samper Pizano incluyó uno de sus textos en Antología de grandes crónicas colombianas.


Cualquiera creería que Pedro Nel vive su ocaso por estar ahora en un medio pequeño, en comparación con otros diarios en los que incluso ayudó a fundar departamentos de investigación. Tiene en mente recopilar sus reportajes que fueron portadas en Latino y otros periódicos, y ya tiene a mitad de camino varios libros, entre ellos una autobiografía con su experiencia como inmigrante. No descarta volver a España. Cuando se le pregunta por la Universidad de Antioquia, donde se graduó de Comunicación Social - Periodismo, dice sentirse orgulloso de ella, porque en aquellas aulas finalmente forjó su sueño y conoció a personas que le enseñaron lo más importante: el amor por el periodismo.

Perfil aparecido en el libro: Espíritus Libres, editorial Universidad de Antioquia 2012.
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