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Perfil a un fotógrafo: Bajo el lente de Stephen Ferry y su Violentología: un manual del conflicto colombiano


El reportero gráfico norteamericano Stephen Ferry estuvoen Montería hablando sobre su experiencia en Colombia, y explicó por qué desdehace más de 10 años continúa viajando por este país, registrando la que élconsidera una de las guerras más complejas que ha tenido Latinoamérica.

Por: Pompilio Peña Montoya 
@pompiliooo

StephenFerry comprende muy bien la idea de que fotografiar es dibujar con la luz. Se ha pasado más de la mitad de su vida haciéndolo, y con esta convicción ha enfocado su cámara, como periodista gráfico independiente, tanto en conflictos latinos como europeos y africanos. En Colombia también lo ha hecho, y ha sido tanto el encanto por esta tierra y su enigmático y crudo conflicto interno, que desde hace más de 10 años surca sus caminos en busca de historias.

Ferry, estadounidense de 51 años, estuvo esta semana en Montería invitado por Consejo de Redacción, EL MERIDIANO de Córdoba, la Universidad Pontificia Bolivariana y el Círculo de Periodistas y Comunicadores de Montería, para dictar un taller sobre su experiencia en la difícil profesión de fotografiar los complejos rostros del conflicto. Y consigo trajo su último libro Violentología: un manual del conflicto colombiano, en donde consignó un puñado de sus mejores fotografías, al lado de las de otros colegas.

“El tema que más me interesa retratar es la actuación de resistencia de la población civil ante la guerra, lo atroz, y la complejidad de su origen, algo que en el extranjero no comprenden bien”, afirma Ferry, quien añade que en Violentología intenta contar una historia de modo cronológico, donde aparecen guerrilleros de las Farc, del ELN, de las AUC, soldados del Estado y, por supuesto, aquellas personas que han sufrido debido a los intereses de estos poderes.

Puente a la verdad
Sin embargo, Stephen Ferry quiere ir más allá con su libro. Las fotografías que aparecen en cada una de sus 184 páginas están acompañadas de un artículo que le da un peso mayor, hasta el punto de desvirtuar creencias que habitan en el consciente colectivo de nuestra sociedad.

El conflicto colombiano usualmente se conoce como una guerra contra la droga y sus tentáculos. Violentología desvirtúa esa versión oficial, al revelar una realidad mucho más compleja y perturbadora, en la que hasta el mismo Estado toma parte en este juego sucio.

Y es que Ferry es un preocupado por los Derechos Humanos, por ello siempre está buscando la verdad. Entonces lee, investiga, entrevista, comprueba, confronta, y ya con un contexto de su objetivo, se sumerge, bien sea en la realidad de la ciudad o de la selva, del ciudadano, el campesino o el indígena. Prepara su cámara, enfoca y dispara.

 “Todo buen reportero sabe que para capturar una excelente fotografía o escribir una buena crónica, hay que estar enterado de la realidad del país y de la zona que se aborda”, dice Ferry, quien vino a Colombia por primera vez en 1999, invitado a Cartagena por la fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, para dictar talleres sobre fotografía.

Fue en este primer encuentro con periodistas gráficos del país, que Ferry advirtió que el mundo, y en especial Estados Unidos, tenía un concepto errado sobre la realidad de Colombia. Envuelto en esta complejidad, e impulsado por un grupo de amigos, decidió instalarse en Bogotá en el 2000. Desde entonces ha estado reportando con su cámara momentos tan esenciales de Colombia como El Caguán, las falsas desmovilizaciones de las AUC, y los conflictos de los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta con los narcotraficantes y con el Estado.

Hasta el final
El trabajo profesional de Stephen Ferry es tan importante y documenta tan bien la realidad colombiana, que ha colaborado en revistas como la National Geographic y en diarios como The New York Times, de Estados Unidos. Así mismo, ha tenido la oportunidad de exponer sus fotografías en galerías y museos de París, Nueva York y Bogotá.

Son muchos los proyectos que Stephen Ferry tiene en mente para el futuro. Por ahora, en las próximas semanas estará visitando medios de comunicación para hablar de lo que sabe hacer; de sus inicios, cuando era un niño en el estado de Massachusetts, Estados Unidos, y entraba a cuartos de revelado, y sus mayores le enseñaban a manejar aquella máquina  maravillosa que es una cámara fotográfica análoga; así como para expresar por qué para él el fotógrafo Arthur H. Fellig (más conocido como Weegee) es su maestro, con aquellas imágenes violentas de la Nueva York de la primera mitad del siglo pasado.

“Antes de llegar a Colombia, en 1985, fui corresponsal en la Casa Blanca para una agencia de noticias, en el 88 comencé a viajar y cubrí el proceso de desaparición de la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín, el conflicto, a finales de los 90, entre palestinos e israelitas, y parte de las guerras entre etnias en África central”, afirma Ferry.

A pesar de vivir en un país contradictorio y violento como Colombia, en donde ha visto y oído las peores atrocidades, Ferry asegura que lo ama. “He encontrado en la gente de aquí un espíritu de libertad insuperable, siempre sabe reír, y guarda en su corazón la suficiente fortaleza para sobrellevar los infortunios, con la esperanza de que todo cambie. Por ello no me canso de fotografiar a Colombia”, concluye Ferry.

Publicado: en El Meridiano Cultural, domingo 19 de agosto de 2012.
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