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Crónica: La niña que se enfermó entre las ráfagas y jamás se recuperó

Lisbelly Vargas Tovar es una menor de 16 años de edad que padece una fuerte y extraña enfermedad, que en su momento no pudo ser tratada debido a combates en la zona donde vivía. Su madre, Ana Tovar, ha estado por años tocando puertas para hacer menos penosa su situación.



Por: Pompilio Peña Montoya
pompiliooo@gmail.com


Pastrana Borrero. Ana Tovar Solera se levanta a las 5:00 de la mañana, despacha a su esposo que vende verduras en el Mercadito del Sur, y se dispone a hacerle la sopa a su hija Lisbelly, que ahora tiene 16 años pero parece una criatura de ocho.

La niña no pudo crecer normal. Una fiebre que padeció a los seis meses de nacida, y que no fue tratada a tiempo, se convirtió en meningitis bacteriana, una infección de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, y que hoy la tiene postrada.
"Todo fue culpa del conflicto, de la guerra", comenta Ana Tovar mientras acaricia a Lisbelly que mira a ninguna parte, con sus bracitos tensos.

Un recuerdo atroz tiene Ana Tovar de hace 16 años, cuando estaba embarazada de Lisbelly, y un amigo suyo llegó a su casa y le dijo sin aliento, "acaban de matar a su marido". Los paramilitares lo habían asesinado con un tiro de gracia en la cabeza, en un suceso en el cual acribillaron a seis personas más, en una finca cercana donde trabajaba como jornalero. Ana se echó a la perdida: "Ahí comenzó una época demasiado dura en mi vida", afirma.

Ana Tovar está buscando ayuda para comprarle a su hija una silla ortopédica. Quien desee ayudarla puede llamar a los teléfonos 3116814582 y 7923320.

Ana vivía en la vereda Kimarí Medio, a tres horas de Tierralta. A los seis meses de haber nacido Lisbelly, la niña padeció una terrible fiebre. Pero era imposible sacarla hasta el hospital más cercano porque el Comandante de la Policía de aquel tiempo no se lo permitió. "La pueden matar los 'paras'", le dijo, y era cierto, porque en todo momento se podían escuchar los combates, las ráfagas de fusil.

"Los ojos de mi vida"
Hoy, Ana vive con Lisbelly en el barrio Pastrana Borrero, de Montería, en una pequeña casa con un compañero que la ha apreciado. No gana mucho como vendedor de verduras, apenas lo suficiente para pagar el arriendo. Aprecia eso aunque quisiera trabajar al menos medio tiempo en una casa, pero le queda imposible, no puede dejar un minuto a Lisbelly, su mayor tesoro en esta tierra. "Ella es los ojos de mi vida", dice con tristeza porque no tiene los recursos suficientes para sostenerla mejor.

Amor incondicional
Ana no descuida un solo momento a su hija. Daría la vida por ella.
Recuerda muy bien cuando llegó al centro de salud de Tierralta, hace 16 años, con su bebé ardido en fiebre, y el doctor, impávido, le dijo: "Hay que remitirla a Montería, está muy mal".

La ambulancia la llevó hasta la capital cordobesa. En el hospital San Jerónimo, un médico, luego de examinar a Lisbelly, le diagnosticó la terrible enfermedad. "Su hija no crecerá como una niña normal; lo más probable es que muera", le aseguró. Lisbelly quedó hospitalizada tres meses más antes de volver con su madre a la vereda Kimarí Medio, conformada apenas por quince casas, la mitad ya deshabitadas pues a sus moradores se los llevó la violencia.

Necesita ayuda
Hoy en día, Ana Tovar vive una situación difícil. Desde hace varios años empezó a tocar puertas y muchas personas la han socorrido. El deseo más inmediato ahora es conseguir la silla ortopédica que necesita para sacar a su hija del encierro y de la postración en la cama. La meningitis que padeció Lisbelly de bebé le produjeron con los años una hidrocefalia.

"Hoy más que nunca estoy buscando la colaboración de la gente, para darle a mi hija calidad de vida", comenta Ana, quien lleva viviendo en Montería diez años.

"Por más que lo intento, no he podido ahorrar lo suficiente para comprar la silla ortopédica que necesita Lisbelly para sacarla a pasear", afirma.

Ana tiene bien claro que su hija nunca se recuperará, que nunca será una niña normal que correrá por los pasillos.

Publicado: 23 de octubre de 2011, 5A sección Barrios.
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