Ir al contenido principal

Crónica: El hinduismo: Una cultura para la paz interior


En Medellín existen cerca de 600 personas que han adquirido para su vida aspectos y creencias de la cultura hindú. El yoga, el vegetarianismo y creer en la reencarnación son sólo algunas de las prácticas y creencias que han adoptado.

Foto: Saranagati lleva más de 35 años practicando el hinduismo y trabaja en un almacén especializado en artículos de esta cultura.



Por: Pompilio Peña Montoya
@pompiliooo

Antes se consideraba un hombre sin rumbo y en ese ir y venir de las horas sentía la necesidad de hallar respuestas a preguntas que comenzaban a agobiarlo: ¿Para dónde vamos? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Para entonces tenía menos de veinte años y sólo conseguía consuelo mirando las estrellas.

Una de esas primeras pistas que lo llevó a seguir el hinduismo, la encontró en la literatura. Ahora tiene 70 años y recuerda que hace 55, su nombre era Gustavo Betancourt y era un joven que había encontrado refugio en las historias de ciencia-ficción.

Las narraciones de Paul von Däniken, un escritor suizo en lengua alemana, le plantearon la hipótesis de que la tierra pudo haber sido visitada por extraterrestres en épocas remotas. Las siguientes ‘pistas’, como las llama él, las hallaría con el paso del tiempo.

“Yo me casé a los 18 años y viví muy feliz hasta que enviudé diez después. Fue por esa época que yo le pedí a Dios que me iluminara, que me diera una señal, una guía para alejarme del sufrimiento que me estaba generando la pérdida de un ser amado”, comenta Betancourt, quien hace 35 años adoptó el nombre espiritual de Saranagati, que traduce “Rendición total”, para integrase de lleno a la cultura hindú.

La iluminación
Según Saranagati, el hinduismo no es una religión ni una filosofía sino una suma de ellas, un conjunto de creencias metafísicas, religiosas, cultos, costumbres y rituales que conforman una tradición, en la que no existen ni órdenes sacerdotales que establezcan un dogma único, ni una organización central. Es por ello que esta cultura posee escuelas diferentes entre las que no hay rivalidad.

“No es fácil entender el hinduismo, además porque la sociedad en la que vivimos está atada a factores morales radicales. Nosotros, a pesar de que estamos conformados por muchas sectas, convivimos en armonía y en completo respeto, por el hecho de que a todos nos une el deseo de conseguir la iluminación”, afirma Saranagati, quien trabaja en el almacén Ganges, especializado en artículos hindúes.
Allí también funciona una academia en la que se dictan clases de yoga, tai chi, danza árabe, danza hindú, kung-fu y cocina vegetariana.

“A Ganges todos los días vienen devotos. Con ellos también leemos el Bhagavad-Gita, que contiene 700 versos en los que se desarrolla una conversación entre Krishna y su primo Áryuna, en los instantes previos al inicio de una guerra. Allí Krishna da explicaciones a todo tipo de problemas”, explica Saranagati, quien añade que, para complementar su conocimiento, lee los ‘vedas’, conformado por textos sánscritos que forman la base del extenso sistema de escritos sagrados del hinduismo.

Pero antes de saber todo esto, ya viudo y cuando su nombre era Gustavo Betancourt, Saranagati andaba buscando respuestas y salidas. Fue entonces cuando Dios, según cuenta, lo iluminó. Caminando cerca del aeropuerto vio que un joven estaba vendiendo ejemplares de un libro. Lo primero que le llamó la atención fue su nombre: ‘Viaje gratis a otros planetas’.

Este texto, escrito por quien sería posteriormente su guía espiritual, Swami Prabhupada, terminó por convencerlo de que el verdadero camino era el hinduista, cultura que estaba comenzando a explorar. “Paul von Däniken, a quien nunca dejé de leer, hablaba de los ‘vedas’, pero lo que hacía él era literatura. Swami me habló de la reencarnación, de otros seres que viven en planetas fuera de esta galaxia, de la eternidad y de la belleza. Comprendí por qué miraba tanto el cielo en la noche. Entonces decidí hacerme hinduista y adquirir un estilo de vida nuevo”, aclara.

Paz interior
Según el antropólogo Ramiro Delgado, profesor de la Universidad de Antioquia, esta cultura ofrece elementos muy novedosos, además del hecho de que permite que un individuo adopte las costumbres que más le agraden, como las prácticas de meditación y el vegetarianismo.
“Vivimos en una época llena de crisis afectivas, económicas, políticas, sociales, así que se está muy propensos a entrar en espacios que brindan nuevas respuestas”, asevera.
En este sentido, según Delgado, fragmentos de muchas de estas religiones del hinduismo entran en la globalización o en la expansión del mundo como piezas “útiles” para resolver situaciones puntuales de orden individual, como es el caso del “yoga”, de los “naturistas”, “de las prácticas sagradas de comunicación con las divinidades”, y casi nunca como una dimensión cosmogónica de principios trascendentes para comprender el mundo.

Estas culturas entran con fuerza en América a mediados del siglo pasado. La comunidad hippie y The Beatles, por ejemplo, fueron grandes impulsadores que ayudaron a difundir ideas como la de la meditación, el amor por la naturaleza, el rechazo total a la guerra y todo tipo de crueldad contra los animales.

Comprender este conjunto de creencias y prácticas es difícil para muchos, para lo que Delgado aclara que “no es que sea complicado entender estos sistemas religiosos, lo que sucede es que el mundo occidental nunca quiso encontrar en otras formas culturales y religiosas sistemas validos en igualdad de circunstancias a los que ellos denominaban “religiones de la civilización”, concluye.

Por su parte Saranagati, quien hace parte de los cerca de 600 seguidores de esta cultura que se calcula hay en Medellín, se considera un hombre feliz.
Se levanta a las cuatro de la mañana, va al baño, lee una o dos horas los versos del BhagavadGita y después parte al almacén Ganges, donde atiende a algunas personas que van a recibir clases.

“Lo importante es la paz interior y estar en armonía con el universo. Por eso sigo los cuatro principios básicos del hinduismo: no comer carnes, ni huevos, ni pescado; no consumir drogas; no tener sexo fuera del matrimonio, y nada de juegos de azar”, concluye.



Vestuario femenino hindú


La Ropa hindú es muy colorida, variada y elegante. Cada estado tiene su ropa regional pero hay algunos estilos comunes en todo el país.

Tradicionalmente la mujer en India suele llevar ‘saree’, es la forma más común y antigua de vestir, tiene 5.000 años de antigüedad, está mencionada en los ‘vedas’ – los libros sagrados más antiguos de la cultura hindú.

El ‘saree’ puede ser de seda o de algodón, tiene 5-6 metros de largo, se lleva con una blusa ajustada y una falda larga llamada ‘petikot’.

También está el vestido de fiesta y de mujer rural, el ghaghracholi y el salwar kameez, respectivamente.
El vestido más común entre jóvenes y mujeres urbanas es conocido popularmente como punjabi que se caracteriza por su sobriedad y discreción.

El vestido de novia hindú suele ser de color rojo o rosa pero nunca de color blanco. Las joyas suelen ser de oro o plata y son muy populares y de mucha importancia en la sociedad hindú, muchas veces son el símbolo del estatus de la mujer.

Publicado: 14 de octubre de 2010, periódico El Observador, Medellín.
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Artículo: La música, una extensión de la inteligencia para los niños

Son muchos los estudios que hablan sobre las virtudes de la música en los niños, sobre todo si se les da la oportunidad de que aprendan a tocar un instrumento.


Por: Pompilio Peña Montoya @pompiliooo



Se le atribuye a Platón la frase de que “la música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo”. Así pues la música tiene la facultad, como ningún otro arte, de llegar de forma más directa al corazón. Al final, y esto sucede con mayor frecuencia con la música clásica, las melodías pueden dar nombre a lo innombrable y transmitir lo que hasta entonces se creía desconocido.

Siendo la música un placer estético, es bien sabido que  puede causar efectos en el bienestar físico, mental y espiritual. Hoy los psicoterapeutas le dan la razón a los griegos, al afirmar que la música aliviana casi cualquier tipo de padecimiento o dolor.

Un estudio publicado en la revista científica British Journal of Ophthalmology, asegura que los niños que escuchan ciertas melodías de Mozart potencializan la creati…

Crónica: Sola y con un solo juguete, la historia de cómo se llega a ser modelo webcam en Medellín

Una chica cuenta cómo llegó a ser una de las modelos webcam más populares de Colombia tras vivir años de completa amargura.

Foto: Tania Ángel.
Crónica finalista del concurso Nuevas Plumas 2015, organizado por la Escuela de Periodismo Portátil y la Universidad de Guadalajara 2015.
Por: Pompilio Peña Montoya @pompiliooo
Hasta hace un mes, Tania Ángel trabajaba de cosmetóloga en un spa de Medellín, atropellada por una suerte fuera de toda lógica. Desde hacía un año atrás, de repente, tras conocérsele una época de desafueros adolescentes en Armenia, comenzó a lucir prendas exclusivas de Stradivarius, a oler a fragancias de Carolina Herrera, a hospedarse en hoteles con vista al mar de San Andrés, a frecuentar restaurantes italianos por el fetuccini y a llevar una flamante cartera Louis Vuitton. Solo un aspecto de su carácter había cambiado: seguía siendo una delicada y tímida joven, pero ahora parecía ser consciente de los límites de sus gustos sin privarse de ninguno de ellos. Su madre la inte…

Crónica: Los fantasmas del manicomio del barrio Aranjuez de Medellín

En el edificio de dos plantas donde hoy funciona la biblioteca y el teatro del Comfama de Aranjuez, en Medellín, desde hace años se dan apariciones fantasmales.

Por: Pompilio Peña Montoya @pompiliooo Fotos antiguas: Biblioteca Pública Piloto.
-¡Sáquenme de aquí!- gritó el vigilante pálido y con los ojos muy abiertos, al despertar, cuando despuntaba el sol.

Una hora atrás, el hombre tomó su linterna y subió lentamente las ruidosas escaleras de madera iluminando cada peldaño. Había estado escuchado desde hacía algunos minutos una serie de ruidos confusos y golpes. Al llegar al descanso, dirigió el rayo de luz sobre las paredes del segundo piso y de inmediato los sonidos desaparecieron, y todo a su alrededor se sumió en una atmósfera cavernosa, como la del antiguo manicomio que allí funcionó hace 100 años, en una época en la que la locura estaba atribuida a energías satánicas, y Medellín no pasaba de ser más que una provincia de fincas y calles de piedra recorridas por mulas.

-¡Quién anda ahí!…