Ir al contenido principal

Artículo: Miro cómo vistes y te diré quién eres, de cómo se visten los jóvenes en Medellín


Son muchas las cosas que se pueden leer de alguien a la hora de detallar su vestimenta, sobre todo la de los jóvenes, unas agradan, otras no. Lo cierto es que, según los expertos, no se debe juzgar a alguien por su pinta sin antes haberlo conocido.


Foto: Leidy Gómez, es una joven que no está de acuerdo con muchas formas de vestir, sobre todo aquellas que impone la moda, por eso busca un estilo propio.


Por: Pompilio Peña Montoya

Es irremediable no crearse una idea de alguien cuando se tiene en frente. Sin ni siquiera haber escuchado el tono de su voz, una imagen de su personalidad es revelada por su modo de vestir, por sus accesorios y corte de pelo.

Las ecuaciones son simples y están dadas por parámetros de modas, tendencias, estilos, filosofías de vida y religiones, muchas de ellas tan acartonadas que no ofrecen duda para ubicar tal persona con su forma de vestir en tal círculo social. Traje y corbata: ejecutivo; gabán, boina y bufanda: poeta o artista; falda y blusa colorida más sandalias y mochila: hippie; blue jean bota tubo, platineras más chaqueta: punkero.


Los ejemplos son innumerables y cotidianos, y muchos de ellos pueden provocar en algunas personas rechazo absoluto. Según los que saben de moda, la pinta de una persona puede decir bastante, pero hay que dejar de lado los prejuicios, tan marcados en esta sociedad, y darse la oportunidad de conocer al otro.


Detrás de la ropa

“Yo odio la moda, es decir, aquella clase de ropa que se convierte en el último grito, no solo todo eso me parece un juego del mercado, sino una forma de estereotipar a las personas. Son numerosas las muchachas que se deprimen porque no tienen la plata para adquirir la prenda que está usando la presentadora de televisión del momento. Eso quiere decir que la vida de esas chicas se reduce a muy poco, pues por pensar en su apariencia, en el espejito, olvidan cultivar su ser e inteligencia”, comenta Leidy Gómez, una joven estudiante de Psicología a quien le gusta vestir, según cuenta, de manera cómoda sin tratar de encajar en ninguna tribu urbana.

Según Andrés Gaviria, profesor y director de diseño de la marca Sol Or, los factores que influyen en la forma de vestir de alguien pueden ser socioeconómi¬cos, culturales y psicológicos, además de que estos van cambiando con respecto al conocimiento que va adquiriendo la persona.


Sin tener en cuenta el atuendo que se debe portar para el trabajo, en la cotidianidad, la ropa ayuda a proyectarse ante los demás para ser visto de determinada forma.

“Los colores son muy importantes. Un muchacho vestido de cuero negro puede inspirar neutralidad y algo de agresividad (un elemento de rebeldía roc¬kera); el negro en un buzo cuello tortuga puede, por el contrario, denotar tranquilidad. El blanco es pureza, por eso las novias se casan de este color. Mientras los colores vibrantes y contrastados son carnavalescos, de fiesta, y quien los lleva puestos expresa alegría, extroversión”, afirma Andrés Gaviria. “En este sentido podríamos decir que las personas que visten oscuro son algo tristes y melancólicas o por lo menos un poco introvertidas”.

Ancizar López, profesor en la escuela de diseño Esditec, está de acuerdo con Gaviria, y añade que en la adolescencia el vestuario está muy marcado por la música, mientras que cuando se es adulto la profesión que se ejerce marca la tendencia.


“Es cierto que uno puede hacerse una idea de alguien por como viste, saber su estado de ánimo, nivel cultural, ambiciones, pasatiempos, lugar de origen, gustos musicales, condiciones físicas y hasta complejos. Muchas de estas impresiones en principio puede que no nos guste, pero mí experiencia me ha enseñado que no se debe ser tan radical, porque podemos estar perdiendo la oportunidad de conocer una persona que podría llegar a ser importante para nosotros”, afirma Ancizar López.


Sobre este punto, Andrés Gaviria añade que hoy hay más tolerancia que hace veinte años, pero no faltan los reacios. “Hace una década a mí me insultaban cuando caminaba por la calle; me ponía un overol amarillo con una camisa roja, o me vestía todo de blanco o rosa. Ahora la gente camina más tranquila”, afirma.


Entre gustos

A la hora de juzgar a alguien por su forma de vestir se tienen en cuenta factores como el estilo de las prendas, sus colores e incluso el material con que están hechas. Son las tendencias las que mueven los gustos, dirán unos. Otros creerán que eso viene del carácter y la idiosincrasia. Lo cierto es que la forma de vestir es la primera presentación que se tiene ante los demás, y es deseo de cada quien mostrarse como mejor le parezca.

Así lo cree Leidy Gómez. “A mi no me gustan muchas formas de vestir, pero respeto a quienes utilizan, por ejemplo, sandalias, que a mí me aterran. Lo importante es sentirse cómodo y ser uno mismo. Yo misma tengo amigos en muchos grupos: punkeros, metaleros, gay, artesanos, teatreros, etc. En la variedad de las amistades está el placer, uno de todo el mundo aprende, por eso no hay que dejarse llevar por los prejuicios”, concluye.


Publicado: 30 de septiembre de 2010, periódico El Observador, Medellín.
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Artículo: La música, una extensión de la inteligencia para los niños

Son muchos los estudios que hablan sobre las virtudes de la música en los niños, sobre todo si se les da la oportunidad de que aprendan a tocar un instrumento.


Por: Pompilio Peña Montoya @pompiliooo



Se le atribuye a Platón la frase de que “la música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo”. Así pues la música tiene la facultad, como ningún otro arte, de llegar de forma más directa al corazón. Al final, y esto sucede con mayor frecuencia con la música clásica, las melodías pueden dar nombre a lo innombrable y transmitir lo que hasta entonces se creía desconocido.

Siendo la música un placer estético, es bien sabido que  puede causar efectos en el bienestar físico, mental y espiritual. Hoy los psicoterapeutas le dan la razón a los griegos, al afirmar que la música aliviana casi cualquier tipo de padecimiento o dolor.

Un estudio publicado en la revista científica British Journal of Ophthalmology, asegura que los niños que escuchan ciertas melodías de Mozart potencializan la creati…

Crónica: Sola y con un solo juguete, la historia de cómo se llega a ser modelo webcam en Medellín

Una chica cuenta cómo llegó a ser una de las modelos webcam más populares de Colombia tras vivir años de completa amargura.

Foto: Tania Ángel.
Crónica finalista del concurso Nuevas Plumas 2015, organizado por la Escuela de Periodismo Portátil y la Universidad de Guadalajara 2015.
Por: Pompilio Peña Montoya @pompiliooo
Hasta hace un mes, Tania Ángel trabajaba de cosmetóloga en un spa de Medellín, atropellada por una suerte fuera de toda lógica. Desde hacía un año atrás, de repente, tras conocérsele una época de desafueros adolescentes en Armenia, comenzó a lucir prendas exclusivas de Stradivarius, a oler a fragancias de Carolina Herrera, a hospedarse en hoteles con vista al mar de San Andrés, a frecuentar restaurantes italianos por el fetuccini y a llevar una flamante cartera Louis Vuitton. Solo un aspecto de su carácter había cambiado: seguía siendo una delicada y tímida joven, pero ahora parecía ser consciente de los límites de sus gustos sin privarse de ninguno de ellos. Su madre la inte…

Crónica: Los fantasmas del manicomio del barrio Aranjuez de Medellín

En el edificio de dos plantas donde hoy funciona la biblioteca y el teatro del Comfama de Aranjuez, en Medellín, desde hace años se dan apariciones fantasmales.

Por: Pompilio Peña Montoya @pompiliooo Fotos antiguas: Biblioteca Pública Piloto.
-¡Sáquenme de aquí!- gritó el vigilante pálido y con los ojos muy abiertos, al despertar, cuando despuntaba el sol.

Una hora atrás, el hombre tomó su linterna y subió lentamente las ruidosas escaleras de madera iluminando cada peldaño. Había estado escuchado desde hacía algunos minutos una serie de ruidos confusos y golpes. Al llegar al descanso, dirigió el rayo de luz sobre las paredes del segundo piso y de inmediato los sonidos desaparecieron, y todo a su alrededor se sumió en una atmósfera cavernosa, como la del antiguo manicomio que allí funcionó hace 100 años, en una época en la que la locura estaba atribuida a energías satánicas, y Medellín no pasaba de ser más que una provincia de fincas y calles de piedra recorridas por mulas.

-¡Quién anda ahí!…