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Perfil: El cosmólogo criollo, Sergio Torres


El cosmólogo Sergio Torres está empeñado en descubrir los secretos de la materia y la energía oscura que predomina en el cosmos.

Por: Pompilio Peña
@pompiliooo
(Foto: Gabriel Aponte)

Sergio Torres, un erudito colombiano de las estrellas


Sólo basta cruzar unas cuantas palabras con el astrónomo colombiano Sergio Torres para percibir su fuerte tendencia a las ideas claras y racionales. Tampoco cae en el ciego fatalismo de los dogmas. Amante de los libros de historia, de la academia, de las tertulias bombardeadas por ideas que para cualquier mortal podrían pasar como descabelladas, Torres sólo tiene en mente un objetivo: mirar las estrellas, analizarlas, examinar aquel mundo que no vemos, pero que constituye el principio y el fin de todas las cosas.

“Toda mi vida he sido así. Fue por ello que desde el colegio me sentí inclinado por la física; ella me daba respuestas lógicas a los fenómenos naturales”, comentó Torres, quien estuvo presente en Expociencia-Expotecnología 2009 dictando charlas y conferencias. “Todo este rigor me ha llevado por varias ramas del conocimiento. Ahora mismo, quiero desentrañar dos misterios hace poco descubiertos: la materia oscura y la energía oscura, dos fuerzas de las cuales sabemos casi nada y que constituyen la llave que revelará el misterio del origen del universo”, afirmó.

El amor de Sergio Torres por las ciencias surgió a los 14 años. En un cuarto, al fondo de su casa, instaló sus chécheres, que consistían en radios, electrodomésticos, juguetes y televisores desensamblados. Condensadores allí, resistencias allá; motores, transistores, circuitos integrados, soldadores... Su cuarto parecía más un taller de electrónica. Entre inventos fallidos, con un amigo, comenzó a producir amplificadores estéreos que vendía a sus compañeros de colegio. También fueron los años de otra gran afición, el aeromodelismo. Torres no sólo compraba aviones para armar, sino que también los diseñaba y fabricaba.

Según cuenta, sus padres, tanto a él como a sus hermanas (las dos hoy en día son grandes investigadoras en Estados Unidos), siempre les inculcaron fijarse metas altas, proyectos ambiciosos. Con una sólida confianza en sí mismo Torres se graduó en Ciencias de la Educación, con énfasis en Física, de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá. Para ese entonces logró establecer contacto con un grupo de estudio de la Universidad Virginia Tech, en Estados Unidos, cuya línea de investigación estaba enfocada en la física de partículas. Estando allí, becado, al final de la carrera, el hallazgo de unas moléculas en el laboratorio de física de Fermilab, en Chicago, le abrió las puertas para viajar a Roma, Italia, y seguir sus estudios en posdoctorado, donde su pasión fueron los rayos cósmicos, es decir, el mundo subatómico.

“El siguiente pasó fue la Nasa, en donde participé en el Explorador del Fondo Cósmico, una plataforma en órbita que recogió las señales electromagnéticas generadas por el Big Bang”, afirmó Torres con un leve tono orgulloso. Este gran descubrimiento les mereció a John C. Mather y George F. Smoot , los directores de este experimento, el Premio Nobel de Física en 2006. “Aprendí mucho de estos dos hombres. Desde entonces, mis preguntas fundamentales giran en torno al origen del universo”. Todos estos años de investigación le han permitido a Torres escribir dos libros sobre cosmología.

Al regresar a Colombia por unos días, después de tantos años de vivir en Washington, lo entusiasma que hayan tantos muchachos interesados por los misterios del cosmos. “No me imagino mejor inversión para un país que aquella que se hace para apoyar el estudio. Un país con científicos y buenos académicos es un país que tiene su futuro asegurado”, concluyó.

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